martes 26 de octubre de 2010

El Infierno

Más que retratar los problemas que aquejan al país "El Infierno", de Luis Estrada, da testimonio de su espiral hacia el caos. No hay espacio para la esperanza en una película cuya fuente principal no es la imaginación de sus guionistas, sino la realidad mexicana en sus más macabros detalles. Cabezas que ruedan en las plazas, ejecutados disfrazados de charros, cadáveres disueltos en tambos de ácido; cada imágen sórdida nos resulta familiar: a los más afortunados porque la vimos en los noticieros, a los menos porque amaneció en la puerta de sus casas.

Y sin embargo nos reímos. La película asume un tono de farsa porque la realidad es tan grotesca que como ficción no hace sentido. Es imposible tomarse en serio las fotos del capo local con papas y ex-presidentes; nos da risa la admiración del hijo por el padre sicario que murió a punta de balazos y cada torpe incursión de El Benny, el protagonista simpático y bonachón, en las actividades cotidianas del narco nos arranca una carcajada.

A través de El Benny y su gradual transformación de hijo pródigo inocentón en sicario despiadado, la película explora un país en el que el mundo sórdido, duro e inhumano del crímen organizado ha dejado de ser una parte contenida y anormal de la sociedad y se ha vuelto cotidiano, obligando a las personas comunes a construir su vida enmedio de situaciones y personajes terribles. "Los narcos se manejan con otros estándares", dice un judicial en la película, y pocos son los personajes que, jugando con las reglas impuestas por los criminales, escapan de caer ellos mismos en el crímen. Sobornos, delaciones, mentiras; todo es bueno para satisfacer lo que en primera instancia parece codicia, pero eventualmente se entiende como el deseo natural de progresar en terrible combinación con la falta de oportunidades, la ausencia de autoridades legítimas y la debilidad humana.

La película nos hace reír, sí, pero con risas nerviosas. Llega en un momento en el que México festeja el bicentenario de su independencia; una fiesta que busca celebrar la grandeza de una nación que se siente vejada y derrotada, mientras atraviesa una guerra civil a la que no se le ve salida. Uno puede o no estar de acuerdo con el eslogan de la película, "Nada que celebrar", pero es claro que todo festejo estará empañado no sólo por la sangre derramada en el conflicto que vivimos, sino por la miseria y la desolación que son su consecuencia, pero también su causa. Aunque celebremos un pasado heróico, no podemos olvidar un presente gravísimo, que nos está conduciendo a un futuro francamente negro.

Y ése es el gran éxito de "El Infierno", hacernos reír para evidenciar lo absurda que es la realidad misma del país. Es difícil ver cómodamente las noticias, escuchar ecuánimes las declaraciones de las autoridades, y hasta participar uno mismo en la corrupción generalizada, una vez que comprendemos que la situación es espantosa hasta la hilaridad. Al sacar la violencia del contexto cotidiano y ponerla en la pantalla del cine, la película nos cambia la perspectiva y nos obliga a pensar sobre los graves problemas que ya estábamos dando por sentado.

Hay quien considera que el humor de la cinta es fácil, o que el cine "de denuncia" ya está muy visto. A mí me parece una película ambiciosa, en tanto que se plantea reflexionar y hacernos reflexionar sobre un tema que de tan sobreexpuesto ya ha creado tolerancia, sin dejar de ser una película visible y disfrutable por cualquier público. Y creo que lo logra con grandes actuaciones, con un estilo visual muy particular, y empleando la comedia como vehículo para ayudar a digerir una realidad grotesca; en ello encuentro su valor y su trascendencia.

3 comentarios:

Botica Pop dijo...

a mi novió no le gustó. platicamos y platicamos hasta que él sólo llegó a la conclusión de que le molesta ver la violencia del país vuelta ficción en una cinta. a mi no me gustó ingloriuos basterds y no sé porqué me acordé y le dije (a mi novio) que la violencia de tarantino suele darle mucha risa y que las historias de los nazis distan mucho de ser ficción. entonces vino la frase clave "si, pero eso no tienen nada que ver con nosotros".

Anónimo dijo...

El infierno retrata una realidad de méxico, pero hay muchas caras en esta moneda... sí, sé que las monedas sólo tienen dos caras, pero lo que dije es una metáfora, como sea, ésta es otra cara de méxico, una no tan negativa.

http://bit.ly/cmpBoO

AlexCerati dijo...

No la he visto, por varias razones. La verdad me interesa mucho pero no he podido. He recibido muchos comentarios (negativos y positivos) sobre la película, pero prefiero no opinar hasta verla.